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Published on October 28th, 2013 | by admin

BETO CARRANCO, UN TIPAZO

BETO CARRANCO, UN TIPAZO

Julio 1° de 2013.

Hablar de Alberto Carranco Damián es hacer alusión a un ser humano positivo, alegre, bondadoso, agradable, inteligente, amistoso, profundamente cariñoso y mil etcéteras más.

Quizá el calificativo que mejor lo define es el de apasionado. Siempre demostró una pasión destacada por su familia, los amigos, el futbol, la música, el pueblo, su gente y por el Cruz Azul.

Beto fue, es y será uno de mis primos más queridos. La convivencia cotidiana y cercana en nuestra infancia fue forjando un lazo indisoluble que se fortaleció con los años. Fue una presencia constante y sumamente cálida. Ejerció, de principio a fin, su oficio de hombre de bien.

Precisamente, esa cercanía posibilitó que viviéramos juntos múltiples circunstancias. Por ende, llenamos un costal de anécdotas compartidas, de las que destaco las siguientes:

A Beto le tocó desempeñar el papel del sacerdote que casó al Piojo y la Pulga en este bailable, que si no mal recuerdo, fue el número principal en la clausura de fin de cursos de la Escuela Primaria Vicente Riva Palacio, en el lejano 1972. Durante los ensayos y la presentación Beto destacaba por su alegría constante y sus carcajadas ruidosas.

Posteriormente, a mí me tocó ser el primero en auxiliar a Beto cuando sufrió la terrible fractura expuesta de tibia y peroné en el plantel Vallejo del Colegio de Ciencias y Humanidades, como integrante del equipo Zirándaro del Distrito Federal. Esa grave lesión condicionó su posterior desempeño futbolístico. Lo recuerdo como un extremo derecho hábil, incisivo, peligroso y muy pícaro.

Por esas épocas manifestó su afición por la guitarra. Tengo muy grabada su imagen tocando este instrumento allá en el pueblo, afuera de su casa, cantando a plena voz y con un tono altísimo, como me gusta que canten, Así te quiero yo.

Igualmente, Beto tuvo la gentileza de tomar el micrófono para cantarme la canción Cincuenta años, de la autoría de Joan Sebastian, en el festejo por mis cinco décadas de existencia.

Recuerdo que me sorprendió mucho la decisión de Beto y Elvia de irse a vivir a Zirándaro, cuando la juventud y preparación de ambos auguraba un futuro interesante en la capital del país. Con el paso del tiempo se comprobó que su decisión fue acertada y que se puede triunfar en cualquier lugar con esfuerzo y dedicación.

A partir de entonces, cada que visitaba Zirándaro saludaba a mi primo Beto y este acto era todo un acontecimiento por su calidez. Desde que me veía sentía su cariño en la mirada, enseguida el infaltable: “¡qué pasó primo, ¿cómo estás?! Y posteriormente me daba un abrazo estrecho y prolongado.

Al principio de esta nota aludí a las pasiones de Beto. Le escuché hablar de Elvia y su hija Lizy como los amores más grandes de su vida. Los ojos le brillaban y la voz se le emocionaba cuando se refería a ellas. El amor de estas dos mujercitas incrementó la naturaleza amorosa de un amoroso como mi primo. Asimismo, su alegría se multiplicó gracias a ellas. Sé que fue sumamente feliz por sus logros personales y familiares, no podía ser de otra manera, los hombres buenos dejan huella positiva de su paso por la vida. Beto pertenece a este grupo selecto.

De igual forma, Beto supo ganarse el corazón de sus múltiples amigos, me consta que ese cariño y respeto fue recíproco. Sembró en nosotros, sus amigos, un sentimiento poderoso para toda la vida. Siempre estará a nuestro lado con esa personalidad que irradiaba una alegría contagiosa.

Otra de las grandes pasiones de Beto fue el futbol. Su forma de festejar los goles que anotaba lo retrata de manera fiel: gritaba y se reía a carcajadas, con una felicidad contagiosa y desbordada.

El Cruz Azul fue el equipo de sus amores. Por cierto, hace poco me contó que allá en Zirándaro estaba viendo por televisión un partido de su equipo contra Los Pumas. Los guaches le estaban haciendo burla porque iba perdiendo La Máquina. Para colmo, el árbitro marcó un penalti en favor de los universitarios y los guaches aumentaron sus puyas hacia Beto, pero no sabían que éste no iba a permitir más burlas y que ya tenía preparada su revancha. Esperó hasta que silbó el árbitro y apagó el televisor antes de que se cobrara el penal, así que los guaches se quedaron con las ganas de saber el desenlace, mientras que Beto se reía estruendosamente.

Su afición por la música era más que evidente. Su registro de voz era muy alto. Tuvo el tino de grabar algunos discos, además de participar en programas de radio y televisión, gracias a ello podremos seguirlo escuchando y sentirlo cerca de nosotros, como siempre estuvo.

A últimas fechas y ante la creciente inseguridad en Zirándaro y sus alrededores dejé de ir con frecuencia a mi pueblo y Beto me decía: “primo, no dejen de venir porque acá los necesitamos y los queremos. Si ustedes no vienen esto se va a poner peor”. Era uno de los mejores promotores del terruño, de su gente y tradiciones.

Sé que Beto supo que en breve iba a abandonar este plano de existencia y le dolía en el alma no poder estar para festejar los 15 años de su hija amada. Estoy convencido que ese día su presencia se hará sentir de alguna manera.

Me tocó asistir al funeral de Beto y me percaté de que concurrió una gran cantidad de personas. El dolor por la pérdida de un ser tan querido fue unánime y evidente. Sin embargo, las canciones que enmarcaron su despedida retrotrajeron a la mente la imagen de mi primo cantando con su estilo de alegría contagiosa.

Se nos fue Beto Carranco y con él también se me desprendió un pedazo del corazón, además, la alegría se me ha disminuido. Les envío un beso cariñoso y el mejor de mis abrazos a Elvia, Lizy, Raúl, Lourdes, Chayo, Cuquis y a Liz. Sigo estando a sus órdenes.

Hasta pronto Beto, mi queridísimo primo. Eres de esas personas que cumplieron con su misión de ser felices y hacer felices a los demás. Fue muy grato haberte conocido porque fuiste un hombre honesto, respetuoso, alegre, agradable y defendías con absoluta convicción tus puntos de vista. Que Dios te bendiga aún más.

De acuerdo primo Raúl, Beto se cansó de cantar en este plano y decidió irse a cantar con los ángeles.

 

Javier Pineda Bruno.


About the Author

is a fictional character in the animated television series The Simpsons. He is voiced by Harry Shearer and first appeared in the episode "Krusty Gets Busted". He is a grumpy, self-centered news anchor, hosts the Channel 6 news, as well as Smartline, a local current-affairs program.