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Published on January 14th, 2014 | by admin

EL DERECHO A LA FELICIDAD

EL DERECHO A LA FELICIDAD
Javier Pineda Bruno.

En materia de derechos humanos, para que éstos sean justiciables, es decir, exigibles, se requiere, entre otras cosas, que los contemple alguna ley y si es la Constitución, mejor.
En el artículo 24 de la Constitución de Apatzingán, de 1814, se estableció el derecho a la felicidad del pueblo y de cada uno de los ciudadanos. Lamentablemente, este instrumento nunca entró en vigor. En ninguna de las tres constituciones federales que ha tenido nuestro país, en 1824, 1857 y 1917, se ha vuelto a contemplar el derecho a la felicidad.
En ese orden de ideas, por principio de cuentas, no es jurídicamente viable exigir el cumplimiento del derecho a la felicidad, puesto que se desconoce en qué consiste y, por ende, a quién debe exigírsele su cumplimiento. Aunado a lo anterior, convendría reflexionar si el Estado mexicano, que se ha visto incapaz de brindar seguridad, empleo y otras prerrogativas a sus habitantes, podría garantizar el disfrute del derecho a la felicidad. Lo dudo.
Según el diccionario de la Real Academia Española, la felicidad, en una de sus acepciones, es el estado de grata satisfacción espiritual y física.
Ahora bien, el concepto de felicidad resulta muy etéreo, tanto, que se vuelve subjetivo, puesto que cada persona tiene una noción de felicidad distinta de la de los demás, incluso los gemelos univitelinos deben tener visiones diferentes sobre lo que los hace felices, aunque sea mínimamente.
Yo requiero muy pocas cosas para ser feliz: la salud y la compañía de mis seres queridos. Ahora que si se vale ser exigentes, para poder disfrutar de ese estado de grata satisfacción espiritual y física, que es la felicidad, requiero lo siguiente:
Vivir en Zirándaro, levantarme por ahí de las siete de la mañana, admirar el rostro bello de mi esposa y sentir la fina caricia de su primera mirada, bañarme, leer el periódico en internet y revisar mi correo electrónico. Posteriormente, ayudar a mi mujer a preparar el desayuno, obviamente, mis apoyos son menores: hacer el jugo, picar la fruta y otras minucias. Enseguida, desayunar: primero un poco de fruta, papaya, de preferencia, un vaso con leche y shúmata o atole y gorditas de Kila, chile con huevo, una toquere, un pedazo de queso, frijoles y jugo de naranja o mandarina.
El resto de la mañana lo dedicaría a realizar algunas tareas comunes con Ali y después me pondría a leer y escribir.
En la comida disfrutaríamos de un rico aporreado, con tortillas hechas a mano, queso fresco, agua de sandía y un pedazo de leche dura como postre, aunque a un mousse de corongoro no le haría el feo. Quizá una siesta breve y luego me iría a jugar futbol, a dar clases o a entrenar a los guaches. Regresaría a bañarme, nuevamente, y alistarme para la cena, que bien podría ser una taza de chocolate con pan de Jonás, me conformaría con un pellizcón, una reventada y hasta con un cuerno. Pero, si mero el hambre era mucha, iríamos a cenar enchiladas con pollo en el puesto de doña Lulú.
Después de tomar los alimentos, hablaríamos por teléfono con nuestro hijo, platicaríamos mi mujer y yo de lo sucedido en el día y de los planes inmediatos, por supuesto escuchando cantar a Ibeth Pineda Bermúdez en un disco, posiblemente nos reuniríamos con algunos amigos o nos pondríamos a ver la televisión o alguna película y nos dormiríamos felices y satisfechos por un día más vivido a plenitud.
Además de lo anterior, un par de veces al año nos iríamos de vacaciones fuera de Zirándaro y visitaríamos con frecuencia a nuestro hijo donde viviera, siempre y cuando fuera en cualquier lugar de nuestro México.
En la parte espiritual sostengo diálogos frecuentes con mi Dios, así que hasta en eso me resulta fácil ser feliz.
Les deseo total felicidad a cada uno de los lectores potenciales y a los demás también. ¡Sean felices, no permitan que nada ni nadie se los impida, pero háganlo con absoluta responsabilidad y respeto a los demás!


About the Author

is a fictional character in the animated television series The Simpsons. He is voiced by Harry Shearer and first appeared in the episode "Krusty Gets Busted". He is a grumpy, self-centered news anchor, hosts the Channel 6 news, as well as Smartline, a local current-affairs program.