INICO COLUMNAS Desde mi cancha LA DIVISIÓN DE LOS AFECTOS
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Published on October 28th, 2013 | by admin

LA DIVISIÓN DE LOS AFECTOS

El tiempo parecía transcurrir sin prisa en aquellos inolvidables años de mi infancia. Vivía para divertirme en la escuela, en la casa y con mis amigos.

 

Los enfrentamientos futbolísticos con El Barrio eran permanentes, ello propiciaba, además del crecimiento deportivo, que se estrechara mi amistad con Albino Macedo, Sergio Bruno, Nando y Mito Núñez, Justino Damián, Marco Matías, Noé Arzate, Pancho y Sabás Ibarra, entre otros.

Muchos años después, mi compadre Fabián Osorio Duque me comentó que, en más de una ocasión, aprovechó que su mamá lo mandaba al molino, de San Agustín al negocio de don Manlio Pineda, para desviarse hacia mi casa, a su cita infaltable con la cascarita de futbol; que dejaba la cubeta con el nixtamal en una bardita, mientras jugaba al balompié y, cuál sería su sorpresa que cuando recogía la cubeta se daba cuenta que los cuches se habían comido buena parte del maíz.

Entonces, mi compa Fabián tiraba el nixtamal que estaba sucio y el resto lo llevaba a moler. Obviamente, su mamá le reclamaba que llevara tan poquita masa y Fabiancito le decía:

– ¡Ese bandido de Miguel el molinero se queda con un puño de nuestra masa, pero me las va a pagar!

En esa época practicábamos el futbol con pelotas de plástico, que por cierto nos duraban muy poco porque había espinas por todas partes y se ponchaban con mucha frecuencia. Ahora, a la distancia, resulta nostálgico recordar que cuando se le salía el aire a la pelota, le sacábamos el tapón y la inflábamos con la boca. Rápido, fácil y efectivo.

Una tarde, un puñado de guaches fuimos a jugar futbol, como cotidianamente lo hacíamos, a la escuela Vicente Riva Palacio, pero decidimos hacerlo en la cancha de cemento de voleibol. La puerta estaba cerrada, así que nos brincamos la reja para poder entrar.

A medio juego, en una jugada desafortunada, Justino y Albino fueron a disputar la pelota, llegaron al mismo tiempo y tuvieron que entrarle al taponazo. La mayor corpulencia del primero propició que su rival deportivo sufriera una fractura de tibia y peroné. El impacto para todos fue mayúsculo al ver cómo se quejaba Albino. Le avisamos a su papá y enseguida fueron por él, creo que lo tuvieron que sacar de la escuela por encima de la reja. Mi primo y amigo siguió jugando tiempo después, pero no se convirtió en el excelente jugador que presagiaba.

Durante mi ciclo como estudiante en la primaria, se acostumbraba llevar a cabo torneos deportivos y culturales anuales, entre todas las escuelas que conformaban la Décima Segunda Zona Escolar. La sede se turnaba entre los distintos municipios y los anfitriones estaban obligados, durante el torneo, a darles hospedaje y alimentación a los visitantes, así que los estudiantes se llevaban a sus casas a sus rivales deportivos. El número de invitados dependía de las condiciones económicas de cada familia.

A mí me tocó participar en los VIII Juegos Atléticos Deportivos y Culturales, en marzo de 1973, en Guayameo. Asistí como seleccionado en futbol y basquetbol, la verdad mi actuación fue muy discreta y, a pesar de ello, nos trajimos un muy buen tercer lugar general. Recuerdo que Paso de Arena llevaba un excelente atleta de nombre Ben Hur y todas las delegaciones contaban con guachas bien chulas entre sus representantes. Aún conservo el diploma.

En esos años ’70, los zirandarenses que vivían en México tenían un equipo de futbol y eran muy exitosos. Estaba integrado por Demetrio Damián, Edmundo y Ranferi García Bruno, Pedro Pineda Aguirre, Jesús Garduño, Huber Macedo Aguilar, Noé Damián, Salvador Delgado Hernández, Alfonso Molina Damián, además de René y Juan Ortuño. 1

Como la mayoría de los integrantes del equipo era de Zirándaro, iban a vacacionar al pueblo y aprovechaban para concertar partidos contra el representativo de ese lugar y otros más de Huetamo y Ciudad Altamirano.

Por supuesto que yo estaba ahí de espectador, además, me encargaba  de cuidar la mochila de Huber mi primo. Todo era novedoso para mis ojos de guache: los uniformes tan bonitos, los zapatos, el balón, pero, sobre todo, la forma de jugar de algunos de los visitantes. Durante el calentamiento no dejaban de sorprenderme ciertos desplantes de los zirandarenses avecindados en el Distrito Federal: Huber pateaba descalzo el durísimo balón, centraban con altísima precisión, cabeceaban con una técnica excelente y bajaban el balón con pasmosa facilidad, con cualquier parte del cuerpo. Poseían algo que el equipo del pueblo no tenía y que se tardaría mucho tiempo en adquirir: la picardía derivada del enfrentamiento con futbolistas urbanos y algunos ex profesionales y semi profesionales.

Me admiró la plurifuncionalidad de Huber, el caracoleo de Wulfrano Aguilar, El Willy, la visión periférica de Chava El Güero y la disciplina táctica del equipo.

Sufrí todo el partido porque mi corazón estaba con el equipo del pueblo, pero entre los visitantes había gente de mi familia y no quería que perdieran. Desde entonces se dividieron mis afectos.

Huber Macedo Aguilar y ese equipo detonaron muchas cosas, pero ésa es otra historia que les contaré después.

Así se vieron las cosas desde mi cancha.

Continuará…

 


[1] Datos tomados de la obra El fútbol en Zirándaro, de Arturo Salmerón Bruno.


About the Author

is a fictional character in the animated television series The Simpsons. He is voiced by Harry Shearer and first appeared in the episode "Krusty Gets Busted". He is a grumpy, self-centered news anchor, hosts the Channel 6 news, as well as Smartline, a local current-affairs program.