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Published on October 9th, 2013 | by admin

LA MÚSICA Y EL BAILE DE TIERRA CALIENTE

Geográficamente, Tierra caliente es una extensión comprendida en la cuenca de Río Balsas, cuyo centro se ubica en la región más baja, que es Ciudad Altamirano, Guerrero.  Partiendo de ese lugar y trazando un círculo imaginario en torno a Altamirano, están comprendidos diversos lugares de los estados de Michoacán, Guerrero y Estado de México….Clásicamente se ha definido como pueblos representativos de la tierra caliente; en Michoacán, a Huetamo, San Lucas, Riva Palacio, Tiquicheo, Carácuaro, Nocupétaro y Tuzantla; por supuesto, dentro de ellos, existen otras poblaciones de menor renombre, a los que  habremos de mencionar en su oportunidad.

En Guerrero: Ciudad Altamirano, Cutzamala de Pinzón, Coyuca de Catalán, Tlapehuala, Arcelia, Ajuchitlán, Zirándaro, Poliutla, San Miguel Totolapan, Paso de arena, Placeres del Oro y, otros, comprendidos dentro de los ya mencionados.

En el estado de México, los habitantes vecinos de nuestra región, muestran elevados rasgos de sensibilidad hacia la música, el baile y costumbres primordialmente. Estos lugares son, Bejucos, Palmar Grande, Amatepec, Palmar Chico, y, en cierta forma, Tejupilco: aunque este último, manifiesta mayor arraigo por la música, en franca preferencia respecto al baile.

LAS RAÍCES
Buscando el origen y esencia de la música y el baile terracalentanos, bien podemos localizarlos en los bailes y piezas musicales andaluces, los cuales, traídos a estos lugares por los españoles y sus trabajadores que se avecindaron entre nuestros antepasados durante las etapas de conquista y colonia, sembraron su cultura hispano-árabe-africana-gitana que pronto fue asimilada por nuestros tatarabuelos de sangre purhé y matlalzinga y posteriormente, por los descendientes de esas razas, próximas a fusionarse.
Los rasgos musicales y literarios de la piezas denominadas de tierracaliente, revelan una innegable paternidad flamenca, en parte, en los detalles que emergen como flores delatoras de dicho parentesco……Los redobles de la tamborita, cuando acompaña un gusto o un son, resultan ser seguras reminiscencias de los bailes andaluces; más indudable, resulta la letra y música que frecuentemente denuncia su génesis: “La malagueña de Tierra caliente”, “indias” “Remas” y, expresiones tales como: “prenda de mi alma”, “bien de mi vida”, “tirana”, “Morenita mía”, “Ave María”, así como otras formas de expresión literaria y musical que nos remontan a los géneros de siguirillas, soleares, fandangos, peteneras, malagueñas y otros del repertorio de los músicos que llegaron con los colonizadores, que dan mayor valor a lo asentado, ratificando el origen ya comentado de nuestro baile y música.

Es necesario señalar que siendo nuestra región propicia para cultivar ajonjolí, maíz, frijol, caña de azúcar, así como otros productos que fueron implantados por descendientes de españoles durante la colonia, quienes se constituyeron en los hacendados del porfiriato y gestores de una situación social, cultural y económica, política y religiosa que necesariamente habría de introducir como cánones los modelos de vida de España, es de advertir esa influencia que en todos sentidos tuvo mucho que ver, tanto en la clase dominante como con sus trabajadores negros, indígenas o mestizos.
Diversas clases sociales que también aportaron características muy distintivas a ese bagaje cultural que derivó en una mezcla bastante interesante por su variedad de formas y estilos y que es lo que hace de nuestra música y baile, géneros tan especiales.. .. Si observamos la estructura y contenido de un “gusto”, de origen español,  que ya traía en su esencia rasgos rítmicos y melódicos de la península ibérica, así como árabes, de los cuales podemos apreciar claramente su influencia en los “lamentos” y “tiranas”, así como en las “malagueñas”, las “indias” y “remas” que son modalidades representativas de la tierra caliente. Es también, muy evidente que el ritmo del son manifiesta una marcada influencia de los bailes de negros.

Aventurémonos a pensar, en torno a un son de tierracaliente muy conocido, cuyo título es “El Maracumbé”, debió inspirarlo el nombre e imagen de una negra frondosa llamada María Cumbe, a quien le fue dedicado; degenerando posteriormente en dicho nombre actual con el que conocemos a esa pieza……. Y, si no bastare ese detalle, convendría escuchar su peculiar estructura musical que, enmarcada en su ritmo y percusiones de la tamborita, sin duda nos transportarán a un lugar indeterminado de la selva africana.

Independientemente de lo anterior, los nativos del  lugar, al aprender esos ritmos y asimilarlos a su temperamento y formas de ser y sentir, hubieron de imprimirles tanto al ejecutar su música y su baile, una personalidad peculiar y definida –muy particular-  que los convirtió en lo que son  actualmente, como manifestación genuina del arte de la tierra caliente.

LOS MÚSICOS

Refiriéndonos a la conformación de un grupo de música regional de tierra caliente, generalmente, se integra así:

A).- Dos violines (Primera y segunda voces).

B).- Guitarra sexta; pudiendo ser una o dos, según cada conjunto. En tiempos remotos,  se empleaba una guitarra de manufactura especial y que tenía una caja de resonancia con una profundidad de 15 centímetros y un diapasón corto, diseñado originalmente de acuerdo al tamaño del brazo del ejecutante, con cuerdas elaboradas con tripas de chivo.  Sus trastes se marcaban con cuerdas enrolladas en el diapasón. Su utilidad, cuando no llegaba a estos lugares la guitarra sexta, tal como la conocemos, era como instrumento de percusión con algo de armonía más, había ejecutantes tan diestros en su ejecución que, además de tocar “obligados” de algunas piezas, solían ejecutar partes melódicas. A esta guitarra antigua, se le llamaba “túa”. En la actualidad, la túa, a la que también se le denomina “guitarra panzona” ha desaparecido de los conjuntos de música regional, puesto que ha sido desplazada por la guitarra sexta.

C).- Una tamborita de fabricación local, cuyo vaso se elabora de un trozo de raíz de parota, que es un árbol frondoso propio de la región, al que se le extrae la madera interior, dejando sólo el “vaso”, que sirve de caja. Los parches se hacen de piel de chivo, dos aros de madera de acinchete, los cuales e tensan o aflojan con cuerdas de mecate, correas o piola y templaderas de cuero.

A manera de cuento, se refiere que algunos ejecutantes de tamborita le colocaban en un extremo, parches de piel de perro y, en el otro, de coyote… Como es sabido, el perro y el coyote son animales que no se llevan bien; así que, se decía que si el tamborero tocaba por el lado del perro, la fiesta concluía felizmente, más si se tocaba por el otro extremo, había pleitos que en ocasiones envolvían a la concurrencia en verdaderos zafarranchos…

LOS BAILADORES
La ejecución de la música y el baile de nuestra región es por gusto, y con afán de diversión; por lo tanto su propósito es profano y festivo, para ocasiones tales como: Bodas, bautizos, cumpleaños, así como otros festejos.

Los bailadores, un hombre y una mujer, van pasando de pareja en pareja, limitados por dos circunstancias: Una, su resistencia física y la otra, la ansiedad de las parejas que esperan su turno para demostrar también sus facultades dancísticas, de tal forma que la primera pareja inicia una competencia amistosa que se contagia a los asistentes……Las parejas bailan sobre una tarima que se coloca en la boca de una fosa rectangular aproximadamente de 70 x 200 y 80 cm., excavada en el suelo, en cuyo fondo se depositan dos cántaros con agua y, que entre la tarima, la cepa excavada y los cántaros, dan una explicable resonancia al zapateo de los bailadores quienes por parejas piden su oportunidad para ejecutar sus mejores pasos.

Tradicionalmente, se acostumbra bailar en la parte de cada pieza (son o gusto) donde no se canta; aprovechando la parte cantada para “hacer pasos” de descanso y recuperar fuerzas.
El zapateo es la parte más difícil y es esa la oportunidad de “lucirse” cada pareja, dejando a sus sucesores en la “tabla” una especie  de “muestra” que deberán superar con alarde de ritmo, gracia y contratiempos en los redobles que exaltan el brío de los “mirones”, quienes en frenética admiración hacia los bailadores, exclaman con  júbilo:

-¡Voy polla!
-¡Yo, voy gallo!
-¡Voy polla, porque’ el gallo se anda ahogando!

Y otras exclamaciones que, entre el ambiente impregnado de “Zihuaquio” (mezcal procedente de aquel lugar, en Guerrero) música, y ese espíritu bravío tan especial del terracalentano, elevan al clímax el entusiasmo en franco duelo entre bailadores y  músicos…

Las parejas, en amistosa disputa por la tabla, esperan ansiosas, tomadas de la mano, viendo a los bailadores en turno, bañados en sudor, con la esperanza de que el cansancio les haga bajar de la tarima para dar paso al siguiente par de bailadores.

En nuestra época, son contados los bailadores que  que se pueden encontrar en la ejecución de este baile, sin embargo, es casi legendaria la fama que hasta estos días ha llegado de excelentes bailadores del rumbo de Zirándaro, Huetamo, Altamirano, Carácuaro y otros pueblos circunvecinos.

Cuentan las gentes “de antes” que al calor del vino y euforia de la música y baile, afloraban manifestaciones expresadas en verso, (desafíos, piropos, o reclamos) por medio de la poesía popular en forma de “relates” que son versos breves que ya sabían o improvisaban al momento; así, hasta los desafíos por cuentas pendientes se manifestaban en verso que al final se convertían en dichos o versos populares.

Continuará.


About the Author

is a fictional character in the animated television series The Simpsons. He is voiced by Harry Shearer and first appeared in the episode "Krusty Gets Busted". He is a grumpy, self-centered news anchor, hosts the Channel 6 news, as well as Smartline, a local current-affairs program.