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Published on October 28th, 2013 | by admin

Las Fiestas del 10 de Septiembre

Fray Juan Bautista Moya construyó la primera iglesia en Zirándaro en el año de 1562, según el Cronista de Cutzamala de Pinzón, Guerrero, Alfredo Mundo Fernández; y este fraile fue quien le puso el nombre al templo de San Nicolás de Tolentino. Debido a esta circunstancia, el pueblo cambió de designación; a partir de entonces se le conoció como San Nicolás Zirándaro.

Como en temporada de lluvias, las continuas crecientes del río Balsas amenazaban a los zirandarenses, Bautista Moya les dejó una escultura del santo patrón para su defensa de las aguas y se creía que con sólo elevarla, se volverían atrás los ríos.

 

La fecha del 10 de septiembre corresponde al día en que ocurrió la muerte de Nicolás de Tolentino en el año de 1305, siendo canonizado por el Papa Eugenio IV, en 1446.

Hasta el siglo VI, la iglesia católica rechazó la celebración de cumpleaños por considerarla un rito pagano. Decían que los niños entraban en este mundo manchadas ya sus almas por el pecado original de Adán; el mundo era un lugar duro y cruel, en el que no había razón para celebrar el cumpleaños de nadie. Sin embargo, puesto que la muerte era la auténtica liberación, el paso al paraíso eterno, el día de la muerte de cualquier persona merecía ser conmemorado con plegarias; contrariamente a la creencia popular, eran los días de la muerte y no del nacimiento de los santos los celebrados y los que se convertían en sus festividades. Es por ello, que el 10 de septiembre, día de la muerte de Nicolás de Tolentino, es festejado y no el día de su nacimiento.

En la época del dominio español en territorio mexicano, las fiestas eran un elemento crucial al culto religioso.

En Zirándaro, el 9 de septiembre por la tarde, el mayordomo encargado de la fiesta religiosa se acercaba al párroco para anunciarle que ésta ya comenzaba; con alegre acompañamiento entraban al patio del curato, sentaban al sacerdote en una silla en medio y en cortejo formado por las doncellas del pueblo, danzando y cantando, le entregaban unas ofrendas que acostumbraba hacer la comunidad a los ministros de la iglesia, que consistían en frutas, semillas, tamales, panes, aves y cuanto podían prestarle para servicio y regalo de su persona y de sus convidados a la festividad.

Al día siguiente, la cabecera acrecentaba su vecindario con la llegada en devotas peregrinaciones de los pueblos sujetos que acudían a participar en la celebración patronal para dejar sus ofrendas a Nicolás de Tolentino. De los cuatro puntos cardinales, caminando a pie y cantando alabanzas, llegaban cansados y gozosos los mayordomos de 5, 20 y hasta 40 kilómetros de distancia.

Enseguida, una colorida procesión precedía a la misa, llevando en andas la efigie del Santo Varón por las calles en torno a la iglesia, con gran acompañamiento de cruces, cirios, música de toda clase de instrumentos, cantos, repiques de campana y campanillas, entre el estallido de cohetes. La procesión solía detenerse en algunos lugares escogidos y los mayordomos se acercaban a dar cuelgas al señor cura, que eran presentes o regalos en muestra de amor y agradecimiento, a sus acompañantes y a los principales viejos de la población. Tras la misa, niños, jóvenes y viejos, se acomodaban por el atrio, para gozar de las danzas y de otros antiguos gustos rituales.

Con la independencia de México, la fiesta dedicada a San Nicolás de Tolentino en Zirándaro, ya no tenía exclusivamente un carácter religioso, sino que se le había anexado una parte pagana, lo que hizo que el festejo se dividiera en dos fracciones y es el que se realiza hasta nuestros días: Lo religioso comienza el día primero y hasta el día 10 de septiembre con la tradicional procesión de las milpas que cientos de feligreses de diferentes partes del municipio, llevan a la iglesia sus matas de maíz para depositarlas en un costado del altar del templo, como agradecimiento al santo por la buena cosecha.

El día 10 corresponde a los habitantes del lugar la procesión, la cual es encabezada por el Presidente Municipal en turno y por la reina de las fiestas patrias, así como miembros de la Asociación de Charros, siendo todos recibidos por el presbítero a la entrada de la iglesia.

Al concluir la ceremonia religiosa, termina esta parte y al mismo tiempo da comienzo a la fiesta pagana con el tradicional “toro de once” suceso que se realiza obviamente en honor a San Nicolás.

La explicación más aceptada del llamado “toro de once”, es porque en el pasado, ese homenaje se realizaba a las once de la mañana; y aunque permanece el nombre, en la actualidad se efectúa un poco más tarde de esa hora.

Hay otra versión por la que ese festejo pudo haber recibido ese nombre: una práctica común en algunos pueblos como Zirándaro, era hacer un receso del trabajo a media mañana, para tomar una copa y comerse algunas botanas; “hacer las once” se le llamaba a esa práctica. Era una especie de código entre hombres para ponerse de acuerdo en echar un trago sin ser descubiertos por las esposas. Las once, es porque la bebida más popular hace unos años era el aguardiente, palabra que tiene once letras.

Al terminar la misa del 10, la muchedumbre se dirige a la plaza de toros “Pancho Pineda”, donde se juega “el toro de once”, al ritmo de una Banda de la región que ameniza el ambiente y termina el evento con una comida que es ofrecida a todos los asistentes por la empresa organizadora de las fiestas; otras veces le toca a la Asociación de Charros y algunas más al H. Ayuntamiento Municipal el costo de los viáticos ofrecidos.

Así es el arranque tradicional del día 10 de septiembre, luego vendrán ochos días más en donde se verán los mejores toros y jinetes de la región y en los cuales se podrá saludar en los tendidos a personas que vienen de Estados Unidos y del interior del país y en el ruedo, amigos que les gusta montar a caballo. Por las noches bailes populares con los mejores grupos del momento.

De esta manera finalizan las fiestas del 10 de septiembre en Zirándaro, deseando que asistas este y todos los años a un pueblo consentido de la Tierra Caliente del Estado de Guerrero, el cual te espera con los brazos abiertos.


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is a fictional character in the animated television series The Simpsons. He is voiced by Harry Shearer and first appeared in the episode "Krusty Gets Busted". He is a grumpy, self-centered news anchor, hosts the Channel 6 news, as well as Smartline, a local current-affairs program.